lunes, 16 de junio de 2008

ESCÁNER

Escáner
MANUEL VICENT 12/05/1996

Puesto que estamos fabricados con las miradas de los demás, el afán de vivir consiste en hacerse visibles. Por supuesto la visibilidad absoluta se produce por me dio del atractivo sexual durante la etapa de la reproducción, sobre todo si ésta va unida a la belleza de los cuerpos, pero más allá de la subasta de semen y óvulos que se realiza entre jóvenes cuando se reúnen, hay otros elementos, aparte de la dulce carne, que atraen la mirada creadora de los otros y que da volumen y consistencia al ser humano. Cuando un hombre llega a determinada edad, los ojos de las mujeres pasan a través de su cuerpo sin dañarlo con el más mínimo deseo. No obstante, ese sujeto puede llevar algunos objetos consigo que aparecen en la pantalla, por ejemplo, el llavín del Porsche, un revólver en la axila o la tarjeta oro junto al corazón como sucede con el equipaje depositado en la cinta del escáner en cualquier aeropuerto. La carne es anulada por los rayos X y éstos sólo chocan con objetos excitantes. Cada persona que entra en una fiesta también es un bulto continuamente revisado. Puede que su cuerpo no despierte interés alguno ya que el atractivo sexual ha terminado, pero su figura se halla sometida a un escáner social que trata de descubrir en su interior algunas. sombras o siluetas en las cuales rebotan y se hacen sólidas las miradas. Ese viejo contrahecho muestra entre sus costillas el per fil de un yate, ese idiota amorfo tiene pegado al bazo traslúcido la mancha oscura de una cuenta corriente que no deja pasar los rayos X ni los ojos de las azafatas. Dentro de la carne invisible del hombre o de la mujer madura existen cuerpos opacos de mucha intensidad, fincas, escrituras, despachos, negocios, crímenes, honores, viajes, vicios nefandos, cargos, aviones privados que trascienden la llamada del sexo para hacer de cualquier carcamal transparente un ser vivo y actual, ante cuya sola presencia saltan todos los escáneres cuando entra en un salón donde unos jóvenes de inenarrable belleza bailan sin cesar.

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